Una gestión responsable empieza por conocer qué se descarta, dónde se genera y qué destino recibe. Incluso cambios sencillos pueden ordenar el trabajo y ayudar a reducir la cantidad de residuos.

1. Conocé lo que genera tu actividad

Recorré los sectores y registrá los residuos habituales: papel, cartón, envases, restos de alimentos u otros materiales propios de la actividad. Considerá cantidades aproximadas, frecuencia y lugares de generación.

2. Priorizá la reducción

Antes de pensar en reciclar, evaluá cómo evitar desperdicios: compras ajustadas a la necesidad, uso eficiente de insumos, mantenimiento y alternativas reutilizables cuando resulten apropiadas.

3. Organizá una separación posible

Definí puntos de separación accesibles y claramente identificados. Explicá al equipo qué colocar en cada recipiente y verificá previamente qué materiales acepta el servicio de recolección o el recuperador de la zona.

4. Identificá los residuos que requieren tratamiento diferenciado

Algunos residuos, como ciertos productos químicos, aceites o residuos especiales y patogénicos, pueden requerir gestión diferenciada. No deben mezclarse con residuos comunes: su clasificación, almacenamiento, transporte y destino deben evaluarse según sus características y la normativa aplicable en la jurisdicción.

5. Documentá y mejorá

Conservá los comprobantes y la documentación que correspondan, revisá las prácticas y ajustá el sistema con el equipo. Los permisos y obligaciones dependen de la actividad, la ubicación y el tipo de residuo; consultá con la autoridad competente y profesionales especializados.

Primer paso: anotá durante una semana qué residuos genera cada sector y consultá las alternativas locales disponibles para su gestión.
Fuente de consulta: Argentina.gob.ar · Gestión de residuos sólidos urbanos ↗
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